Cirugía Laparoscópica

Martes, 16 Septiembre   

La cirugía laparoscópica es una técnica quirúrgica mediante la cual se insertan
tubos cortos y delgados (trócares) en el abdomen, utilizando pequeñas incisiones
(inferiores a un centímetro). A través de estos trócares se insertan instrumentos
largos y angostos, que el cirujano utiliza para manipular, cortar y coser tejidos.
Se introduce bióxido de carbono a través de uno de los trócares en el abdomen del
paciente, elevando la pared abdominal y abriendo espacio para que el cirujano pueda
trabajar. Con una cámara, insertada por medio de un trócar, la cual está conectada a
un monitor de vídeo, permite al cirujano observar el contenido abdominal.
Las pinzas, las tijeras y las suturas que van insertadas al final de instrumentos
largos y delgados pasan a través de los trócares.
Por medio de la laparoscopia se pueden realizar una serie de procedimientos, como
por ejemplo, la extirpación de la vesícula biliar (colecistectomía laparoscópica),
la cirugía del esófago (funduplicatura laparoscópica), la cirugía del colon
(colectomía laparoscópica) y la cirugía en el estómago y el bazo. Entre las ventajas
de la cirugía laparoscópica se encuentra el que los pacientes se recuperan con mayor
prontitud que cuando son intervenidos con la cirugía tradicional abierta, en la que
se hace una incisión grande. Debido a que el cirujano hace sólo unas pequeñas
incisiones, en vez de una incisión grande, el dolor postoperatorio es, por lo
general, menor.