Alargamiento de la pierna

Martes, 16 Septiembre   

*Los huesos más comunes que se tratan con procedimientos de elongación
(alargamiento) son los huesos de la pierna, especialmente la tibia y el fémur. El
tratamiento quirúrgico puede recomendarse para longitudes desiguales severas de la
pierna, causadas por:  Poliomielitis y parálisis cerebral
* Músculos pequeños y débiles (atrofiados) o músculos cortos o rígidos (espásticos),
los cuales pueden ocasionar deformidades y pueden impedir el crecimiento normal de
la pierna
* Enfermedades de la cadera, como la enfermedad de Legg-Perthes
* Lesiones anteriores o fracturas del hueso que pueden estimular el crecimiento
excesivo del hueso
* Curvaturas anormales de la columna vertebral (escoliosis)
* Defectos de nacimiento (deformidades congénitas) de huesos, articulaciones,
músculos, tendones o ligamentos.
Los cirujanos estudian cuidadosamente los vasos sanguíneos y el suministro de sangre
al hueso, mientras el niño se encuentra profundamente dormido y sin sentir dolor
(bajo anestesia general). Se realiza una incisión en el hueso que se va a alargar;
normalmente, el hueso inferior de la pierna (tibia) o el hueso superior de la pierna
(fémur). Se insertan clavos de metal o tornillos en y a través de la piel y el hueso
por encima y por debajo de la incisión del hueso. A continuación, se cierra la
incisión de la piel con puntos de sutura. Se adhiere un dispositivo de metal (tal
como un dispositivo de Ilizarov) a los tornillos en el hueso y se usa después para
gradualmente palanquear y separar el hueso cortado, creando un espacio entre los
extremos del hueso cortado, el cual se consolida formando hueso nuevo. El
dispositivo para la elongación es utilizado muy gradualmente, alargando el hueso en
pasos sumamente cortos, normalmente por espacio de varios meses.